El techo es la parte más golpeada por el clima. Sol, lluvia, viento y suciedad atacan sin descanso. Por eso, se necesita más que un recubrimiento decorativo. Las pinturas para la construcción para techos deben proteger de verdad.
Reflejo del calor
Los techos acumulan calor. Las pinturas para la construcción térmicas reflejan la radiación solar, reducen la temperatura interior y bajan el consumo eléctrico.
Impermeabilidad real
Una filtración desde el techo daña todo. Las pinturas para la construcción impermeables sellan la superficie y evitan el paso del agua. Esto evita goteras, hongos y daños estructurales.
Resistencia a cambios bruscos de clima
Sol intenso de día, frío por la noche. Esa variación constante daña los materiales. Las pinturas para la construcción deben tener elasticidad para no cuartearse ante estas condiciones.
Fácil aplicación en grandes superficies
El techo suele ser amplio y de difícil acceso. Las pinturas para la construcción deben aplicarse de forma sencilla, con buen rendimiento por metro cuadrado.
Compatibilidad con impermeabilizantes previos
En muchos casos, ya hay productos aplicados. Las pinturas para la construcción deben funcionar sobre ellos sin causar reacción o desprendimiento.
Evitan acumulación de polvo
El acabado liso y satinado de algunas fórmulas impide que el polvo se quede. Las pinturas para la construcción que repelen suciedad reducen el mantenimiento.
Durabilidad mínima de 5 años
Una buena pintura para techo debe durar al menos cinco años sin necesidad de reaplicación. Las pinturas para la construcción profesionales pueden durar hasta 15 años con buen mantenimiento.
Evita el crecimiento de moho
La acumulación de humedad favorece el moho. Las pinturas para la construcción con fungicida previenen su formación, manteniendo el techo más limpio y seguro.
Un techo bien pintado cuida toda la estructura
No es un detalle menor. Las pinturas para la construcción en techos son parte esencial de una obra duradera.
